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Mi mano

Un texto mío acompañando un dibujo de @pavelvkas.

Os recomiendo seguir su trabajo.

 

 

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MICRORRELATOS XIV: Un instante de diferencia.

“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante”

El retrato de Dorian Gray – Oscar Wilde

 

 

Es cierto que un instante puede cambiarte la vida.

Cierto.

Y es muy cierto que la vida pasa y respiramos sin permitir que nada se modifique, que nada permute.

Ana lo sabía. Vivía una vida aburrida. De esas vidas que sientes que se te escapa de entre los dedos cuando deseas agarrarla…Una vida llena de responsabilidades y pocas locuras, una vida llena de frustraciones y vacía de emociones.

Y se odiaba cuando sabía que esa era su vida. No la de cualquier otro, no. La suya.

Se veía absorbida por la vorágine de la casa, el colegio de los niños, los viajes de su marido, los hobbies de él, las actividades extraescolares, la familia…En su vida todo tenía cabida, menos ella. Ni ella misma se sentía. Se había olvidado de vivir. Se había olvidado de ser.

Y entre buscarse y conocerse…apareció él.

Con tantas ganas de sentirse como ella. Con tantas ganas de despertar como ella.

Con relaciones a sus espaldas que mermaban sus esencias, que les hacía parecer pequeños, cuando en realidad ambos eran inmensos e inagotables.

Se encontraron en medio de millones de personas.

Se encontraron, porque las casualidades sobran cuando todo lo que sucede son “causalidades”. Y ellos debían ser una causa; acción-reacción….cuentan ellos.

Todo encajó aquél día. Ya se habían conocido de antes, aunque no lo supieran. Se observaban. Se perseguían. Se buscaban…en lugares que ellos plasmaban. Que regalaban a otros espectadores.

Y ese instante sucedió.

Llegó esa sensación de “necesidad” de hablar, de contarse cosas, de olvidarse de lo que sucedía alrededor y centrarse en cada uno de ellos, de inventarse de nuevo, de saciarse,…

Buscarse en la distancia. Besarse con imágenes. Tocarse con los versos. Pensarse con las propias manos. Crear un lenguaje propio.

Y a diario…despertar. Y ser otros en su misma piel.

Y hacer que dos vidas se concentren en un sólo y nuevo instante, aunque hubieran estado años durmiendo una vida que sentían que les pertenecía.

Por qué….

¿Por qué habrías de ser tú…de nuevo?

¿Por qué siento tu ausencia en un punto estratégico de mi cuerpo?

¿Por qué navegan tus palabras por todo mi cuerpo aletargando esa sed inquietante que anhelaba?

¿Por qué intuyo que tus labios hoy también tendrán toda la urgencia de ayer y anteayer por buscar refugio en mi cuello, mientras con tus manos separas mis piernas adentrándote con tus dedos en mi oscuridad provocando toda una ola de sensaciones sin pedir permiso?

¿Por qué siento que tus manos se precipitan por mi cuerpo de manera apremiante construyendo una rutina casi perceptible desde que nos encontramos?

¿Por qué, hasta cerrando los ojos, puedo intuir cada avance y cada sensación que tu cuerpo y tu lengua va a provocar de manera casi ineludible en mi interior?…ese calor acuciante que me invade y te solicita de manera imperiosa, dejando que todo acontezca a un ritmo casi vertiginoso. Tan voraz como este apetito que atesoramos en cada aproximación.

¿Por qué puedo entrever que detrás de tu respiración agitada sobre el inicio de mis clavículas  desnudas, todo se precipitará casi sin percatarnos del paso del tiempo, reteniendo en mi memoria cada caricia y cada roce para saborearlo a cada instante una vez ya no estés?…

¿Por qué sigues interrumpiendo el duelo que mi cuerpo mantiene sobre el tuyo cada vez que te vas y dejas inerte esta piel que te echa en falta y se reseca sin tu saliva?

¿Por qué rasgas el silencio que mis manos mantienen con mi cuerpo queriéndote hacer cargo de mi placer cuando sabes que nada nos puede mantener ya en pie?…

¿Por qué….no me dejas sola con el delirio imperceptible que mantengo yo sola con mis entrañas y mis necesidades y alejas tu calor de mi piel para permitirme experimentar el valor de emerger de esta cruda realidad de servirte solo de desahogo?

¿Por qué no te vas…como tantas veces hiciste?

¿Por qué…?

 

Si pudieras…

“Lo atroz de la pasión es cuando pasa”

    Joaquín Sabina

 

Si pudieras…

 

…desabrocharme el corchete del sujetador, te lo agradecería, que hoy llevo todo el día en la calle y los brazos no me llegan a desnudarme, pero si a darte un beso en la mejilla…pero no me pidas muchos que estoy cansada…

 

…pasarme la sal, sería de ayuda, que este guiso se queda soso para lo que tengo en mente y la vida la necesito llena de momentos de todo y vacíos de nada…

 

…llevarme al cine en este día de lluvia que no cesa, me encantaría, que estoy cansada de sofá y televisión, necesito aventuras a lo grande aunque no sea yo la protagonista de un amor colmado de detalles y noches de pasión, que si lo puedo soñar a la noche, ya será un paso en grande…

 

…abrazarme, sólo abrazarme, y calmar este escozor que la rutina me provoca, sería todo un detalle por tu parte, que los días se me escapan de las manos colmados de horas anodinas, de instantes fugaces, que el tiempo se me escapa de mi cuerpo, que los años no pasan en balde, que el tiempo de amar carnalmente se diluye y mi piel, mis labios, mi mente aún descansan cada noche sometidos a la urgencia de buscarte….

 

Tristeza en el iris

Destilo tristeza a raudales.

También un extraño brillo en los ojos…en los míos.

En estos ojos verdes…que de nada, hoy, esperanzadores.

Hoy. A fecha de hoy.

Que ayer pudiera que brillaran…claros, serenos.

Que mañana pudieran volver a tornarse inquietos.

Y seguros. Penetrantes. Desafiantes.

En la línea. Como solía yo verlos.

Y les pongo rimel, de manera consciente, a ver si despierta la luz en ellos.

Que son mi espejo. Mi carta de presentación.

Sé que ellos no engañan.

Y los que me conocen, preguntan…

Hoy tristeza. Incertidumbre.

Mañana no dejo que estos ojos estén tristes!!!!

 

Tsunamis que lo destrozan todo.

He dejado que, por fin, el olor a tierra mojada entrara por mi ventana.

Pero no fue sólo lo que se coló anoche…

Un tsunami de recuerdos lo fue invadiendo todo por su paso.

Tu olor.

Tu voz.

Tus palabras al oído, como en un lento y aterciopelado susurro…

Tu tacto.

Y la brisa puso a mi piel en alerta.

Y las miles de olas que lo arrastraron todo con tu recuerdo….destrozaron el presente que había construido sin ti.

Se hizo tan sobrecogedor, que pude sentir tus labios sobre mi cuello…aunque tú ya no estás. Ni existes.

Los días de lluvia se convierten en eso…

En echarte de menos, mientras me intento convencer a mi misma que todo fue un mal sueño.

Sólo espero que nunca vuelvas a aparecer, para no romper esta fantasía de inventarte y volverte a borrar cuando llueve sobre mi calle.

Sobre mi piel.

Sobre los cientos de besos que dejaste marcados, como si de tatuajes se trataran, sin terminar de cicatrizar.

Sin acabar.

Sin repetir.

 

llueve-a-traves-de-la-ventana

Así, sin más.

Así sin más, te presentas sin llamar.

Sin pedir permisos, ni licencias.

Sin un por favor o un ¿se puede?…

Así sin más, como si todo fuera tan fácil.

Como si retomar aquella historia tuviera un sentido etéreo en nuestra existencia.

Así sin más, regresas…

Y las puertas entornadas que olvidé cerrar cuando te fuiste.

Y el poder lo desmigajamos entre un quiero y no puedo, un bésame y lárgate, un fóllame y olvídame para siempre.

Así sin más, de nuevo te presentas presto a mi vida, sin excusas y sin expectativas.

Y coges aire y no puedes evitar resquebrajar el silencio que nos inundaba y nos daba esa paz fría y cruel del abandono y el olvido.

Y así sin más, un beso…otro en el cuello…las manos apretando fuerte las mías…el vestido cayendo en el suelo…la humedad saturando mi cuerpo…y de nuevo, ese calor efímero de un ápice de tu cuerpo dentro del mío.

Y la historia se repite…así sin más.