Pedirte una cosa

Una sola cosa podría pedirte.

Una que nace de mis entrañas y quema.

Una que me subyuga a tu existencia y doblega mi voluntad.

Esa, esa sola cosa, me podría hacer arder por entero. Quemarme. Abrasarme. Calcinarme.

Incendiarme.

Una y otra vez, sin temer al dolor. Sin miedo al que vendrá después. Sin divisar  las consecuencias que acontecerán al instante que nos sobrevenga el vacío del después.

Incitarte. Pensarte. Narrarte. Erotizarte.

Todo y nada a un mismo tiempo.

Para luego, despedirme.

Así que, una sola cosa podría pedirte.

Esa que altere nuestro estado físico de templado a ardiente, de distante a cercano, de confuso a nítido, de mesurado a exaltado.

Esa que reproduzca en nuestra piel dormida un inquietante volcán a punto de explosionar repleto de sed. De ganas. De anhelos. De hambre.

Esa que nos haga temblar de emoción, que nos quiebre en fragmentos creados de sueños, que nos eleve al cuadrado las ansias de deleitarnos.

 

Soñémonos y olvidemos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s