Así, sin más.

Así sin más, te presentas sin llamar.

Sin pedir permisos, ni licencias.

Sin un por favor o un ¿se puede?…

Así sin más, como si todo fuera tan fácil.

Como si retomar aquella historia tuviera un sentido etéreo en nuestra existencia.

Así sin más, regresas…

Y las puertas entornadas que olvidé cerrar cuando te fuiste.

Y el poder lo desmigajamos entre un quiero y no puedo, un bésame y lárgate, un fóllame y olvídame para siempre.

Así sin más, de nuevo te presentas presto a mi vida, sin excusas y sin expectativas.

Y coges aire y no puedes evitar resquebrajar el silencio que nos inundaba y nos daba esa paz fría y cruel del abandono y el olvido.

Y así sin más, un beso…otro en el cuello…las manos apretando fuerte las mías…el vestido cayendo en el suelo…la humedad saturando mi cuerpo…y de nuevo, ese calor efímero de un ápice de tu cuerpo dentro del mío.

Y la historia se repite…así sin más.

Anuncios

Una niña…

La memoria selectiva, dicen.

Me sentaba en un pupitre callada, atenta a las explicaciones, la mirada baja, las palabras escuetas.

Una niña de ojos verdes, tímida, soñadora, invisible.

Una niña que creía que con pequeñas mentiras un halo de luz la haría más visible a los ojos del resto.

Y entre su mundo interior, su universo particular, el borboteo de una casa que se consumía y una familia que se deshacía…..un cuerpo que ella no aceptaba y algunas mentiras salpicando…su luz se reducía al silencio.

Y así, pasaron los años, olvidando esos recuerdos.

Y ahora regresan de golpe, recordando con miedo aquellos años, aquellas amistades, aquellos juegos…

La memoria selectiva, dicen; aquella que sólo trae al recuerdo lo que nos importa, lo que nos interesa…

Y me esfuerzo en recordar…pero sólo traigo a mi mente recuerdos de una niña que se escondía, que jugaba con palabras en su cuarto, que escribía sobre lo que sentía para no hacerse cada vez más pequeña… cada vez más invisible…

Y entre esa memoria selectiva, tú.