Desazón

Ella se preguntó qué sucedería cuando todo hubiera desaparecido; cuando sus palabras se hubieran volatizado, cuando esa densa comunicación fluida diaria se fuera desvaneciendo y todo quedara como antaño…Vacío o incluso inerte.

Cuando sucedió, nada pareció ser como lo había imaginado…el silencio la ahogaba en sus propios pensamientos que parecían tener vida propia, las palabras acudían al trote a llenar su garganta de emociones que no podía pronunciar, ni ordenar, ni tan siquiera clasificar.

Las emociones se agolpaban en cada centímetro de su piel haciendo que la sensibilidad de cada movimiento, de cada paso que daba, se transformara todo en una especie de torbellino imparable que la engullía de una manera atroz, casi inhumana.

El silencio que se impuso fue devastador.

Las líneas que atesoraba en una especie de cajón interno fueron desmembrando toda su cordura, haciendo hilos infinitos de tristeza, de dolor, de una extraña sensación de desarraigo hacia todo lo que le venía grande, hacia todo lo que no parecía ver o importarle.

Y se empezó a hacer pequeña en su vasto mundo de emociones contenidas.

Y soñaba a diario con romper la cadena a la que se había esclavizado por voluntad propia.

Y cuando quiso darse cuenta de lo que estaba sucediendo…su cuerpo y su voz no respondían de manera controlada.

Las palabras yacían enterradas bajo la densa capa de la pesadumbre de sentirse rechazada.

Y un vacío tan inmenso como su universo la devoró, ahogando ilusiones, sentimientos y tantas y tantas expectativas incumplidas que la única manera de escapar de allí fue dejar de sentir como había querido hacerlo.

Y dejar de ser como había sido.

Y…desazón en todo lo que era.

 

Anuncios

A fin de cuentas….

A fin de cuentas, este silencio permite que escuche con más nitidez mis pensamientos.
Que esa voz interior sopese los pros y los contras con todo el tiempo del mundo sin interferencias.
Que el corazón me acuse de cierta frialdad y la razón de actuar con precaución.
A fin de cuentas, este silencio que es tuyo y es mío, permite que el eco de todo lo que pensamos o sentimos quede en una especie de densa niebla…que no interfiere en nada de lo que sucede a cada lado de esta extraña soledad.
Y así, fríamente y con la precaución necesaria para no hacernos daño, el silencio construido nos permita “respirarnos” a nosotros mismos por primera vez.