Reinventando la felicidad

Hay días en que mis fuerzas decaen y me pregunto, sin querer, dónde estaría si no hubiera elegido este camino que llevo Ahora. HOY.
El pasado viernes, mientras mi madre disfrutaba de una estancia en Madrid, nosotros subimos a cuidar de sus plantas, de nuestro gatito Bicho que lleva 3 meses viviendo con mi madre por dificultades en la convivencia con Pau…y era uno de esos días que tenía triste, apático, sin ganas de nada…haciéndolo todo como de manera autómata…
Cayó la noche y aunque no me apetecía dormir, decidí no levantarme de la cama, sino disfrutarla de una manera diferente; simplemente cambiando el cabezal de posición.
Las vistas eran impresionantes. Se desdibujaba la sombra de una montaña inmensa delante de mí, las estrellas en lo alto brillando con muchísima fuerza, el viento que se colaba a través de la ventana regalándome los aromas de las flores que mi madre tenía plantadas, el sonido de las chicharras en la noche…Todo hacía de ese momento algo mágico.
Y recordé todo lo que había olvidado hasta ese instante; que los momentos mágicos los creamos nosotros, que en cualquier momento contemplar la belleza en lo que haces es algo verdaderamente fácil y accesible para cada uno de nosotros, que vivimos en un lugar precioso rodeado de Vida y Belleza allá donde deseemos posar nuestra mirada.
Y ese sábado, me desperté sonriendo…
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