Tristeza

 
   Hasta qué punto las personas sabemos
utilizar en beneficio propio las debilidades del prójimo?
 
   Hasta cuándo seríamos capaces de utilizarlas?
 
   Qué nos lleva a hacer uso de ellas?
 
   Días, como hoy, estas y otras cuestiones aturden mi cabeza.
 
   Días, como hoy, en los que me siento "utilizada" y aún sabiéndolo, no sé decir que "no".
 
   Días, como hoy, en los que mi asertividad se empeña en jugar a un diabólico escondite
en el que siempre me presento como perdedora.
 
   Días en los que, como hoy,  evalúo la disponibilidad que existe en los demás para facilitar
el bienestar de los que les rodean…y en los que despierto de mi ingenuidad al comprobar
que ese pensamiento no existe más que en unos pocos.
 
   Dictamino que en este mundo prevalece el que sea más fácil que los demás
ejecuten por mí a que yo me moleste en agradar a los que en verdad lo merecen.
 
   Y esta es la conclusión extraída en el día de hoy.
 
   En un día como éste.
 
   ¡¡¡¡Vaya mierda de pensamientos nos llegan a veces!!!!
 
   Lo peor de estos pensamientos es que surgen cuando los has sentido.
 
   Eso es lo verdaderamente mezquino.
 
   Eso es lo verdaderamente triste.
  
 
  
 
  
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