Expectativas

 

   Resulta difícil encontrar motivos para todas las acciones ajenas a nosotros mismos.
   Renacen las expectativas de lo que desearíamos que sucediera. De lo que siempre esperamos de los demás, y en esas elucubraciones, caemos en el error de desvirtuar los esfuerzos de aquellos que nos rodean.
   Porqué no actúan como nosotros.
                                                                Porqué no piensan como nosotros.
   Y así, perdemos fe en los actos que otros realizan.
   Se pierde confianza y entusiasmo.
   Se pierde todo cuanto hubiéramos depositado en la figura de los otros. De aquellos que nos rodean. Aquellos a los que amamos.
   Todo se basa en el deseo de desear aquello que queremos poseer o experimentar: acciones o palabras de otros para nosotros mismos. Imaginaciones. Perturbaciones.
   Y en ese estado de desear lo que no es, lo que otros no son o no son capaces de hacer, es donde no quiero encontrarme y, sin embargo, a diario caigo en la cuenta de que no puedo salir de ese extraño círculo que no se rompe, ni me deja salir.
   Y sigo depositando expectativas inexistentes en otros seres.
                                         Y sigo cayendo en la cuenta de que "otros" jamás podrán ser o actuar como yo lo hubiera hecho.
 
  
   Para…ya sabes quién….
   Para mi expectativa más grande.
 
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