Jugar

Despierta.
Quiero ver la luz de esos ojos buscando su camino, ese que se cierne sobre ti y que te persigue, mientras tú lo alejas sin remedio.
Despierta a lo que ha de llegar.
No cierres las puertas que se abren, sin antes mirar en ellas.
Juega.
Juega con el tiempo.
Juega con las posibilidades.
Juega con las sensaciones que albergas.
Juega con todo aquello que desconoces y que da miedo alcanzar.
Juega.
Y mientras estés jugando, descubrirás que nada es tan difícil como las barreras que nosotros mismos construimos cuando deseamos algo y no sabemos cómo alcanzarlo.
Juega.
Mañana ya nada será lo mismo.

Soy, sin querer ser.

No fragmentes lo que soy.
Porque soy todo lo que tienes.
Lo que tienes y lo que deseas.
Lo que buscas y anhelas cuando no estoy.
Lo que deseas encontrar y hallas entre tus manos.
En pedazos y en esencias.
En palabras y en versos garabateados.
En caricias y besos que se deshacen al chocar contra tu piel.
Soy aquello que no ves, que te estremeces al tentar mis pliegues con la yema de tus dedos inquietos.
Soy esa necesidad y ese apetito que te consume cuando no estoy en tu radio de proximidad.
Soy el viento que azota tus antojos y la lluvia que inunda tu cuerpo de ganas, el calor que alimenta tu fuerza y la tierra que te hace crecer, esa que te hace sentir que estás en casa….cuando estás adentro.
Soy un puerto donde anclar amarras, aunque te sientas libre al atar tus lazos en mí. Cuerdas que no dejan marcas, cabos que ceden lo imposible.
Soy.
Y eso te da miedo.
Angustia.
Incendia deseos y te aleja, en un mismo instante.
Y pides que deje de ser, cuando lo que en verdad solicitas mudo, silente, callado, con recelo… es que sea más para ti.
Soy, sin querer ser.

Mi mano

Un texto mío acompañando un dibujo de @pavelvkas.

Os recomiendo seguir su trabajo.

"Mi mano" El pulso se acelera cuando ella separa sus piernas, dejándome vía libre. Mis manos viajan por sus muslos hasta adentrarse en su ropa interior. Sus jadeos me indican que el camino hacia su placer me invitan a indagar en su cuerpo. Y descubro toda esa humedad empapando mis dedos, acrecentando el deseo, embriagando mis sentidos de ella; húmeda, perfecta, deseable. Y su placer estallando en su cuerpo. Contagiando mis ganas de más. Gracias a @rey.ruth por el texto. #pasion #moments #momentos #sensual #sex #erotic #eroticart #sensual_art #beautiful #lovers #hand #sexy #excited #ilustración #illustration #pavelvkas #drawing #drawingoftheday #picoftheday #followme #repost #pavelvkas #comment #comenta #placer #hot #wet

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Olvidarte, porque lo preguntas…

Quisiste saber qué sucedería el día que yo pudiera olvidarte.
No supe qué contestar.
Olvidarte? Olvidar?….si ni siquiera he comenzado a retenerte en mi memoria, pensé!! Era demasiado pronto para aquella pregunta. O demasiado tarde.
Nunca es tiempo de recordar o de olvidar a alguien.
El olvido llega sin mediar palabra y se lleva recuerdos, porqué sí. Porque necesita arrancarlos para que no duelan. Porque los colecciona. Porque recordar cómo abrazabas o me hacías el amor, cuando ya nada nos une, es estúpido. Porque recordar cómo follábamos contra la mampara de la ducha, es vulgar cuando ya nada sucede entre nosotros.
Porque los recuerdos retrasan el aprendizaje e impiden que se inicie un camino de redención.
Porque…qué importa recordar cómo olías o cómo tocabas mi cuerpo si ya no te tumbas a mi lado cada noche o amaneces cada mañana en mi colchón o dentro de mí??
Queremos ser recuerdos sin aprender a ser olvido.
Necesitamos sentirnos eternos, cuando somos pequeñas e ínfimas gotas de lluvia efímeras que estallan contra el suelo fragmentándose en miles de pedazos de nada.
Y tú…me preguntas qué sucederá en mi vida cuando te olvide.
Supongo, a voz de pronto, que te olvidaré hasta no recordar tu nombre. Ni tu rostro. Ni tampoco tus lunares incómodos. Ni esa sonrisa que se desperdicia por las esquinas y que nunca llena a nada
Te olvidaré casi sin quererlo. Con una suma facilidad, porque lo que no perdura, se desvanece con el paso de los días.
Te olvidaré sin rencor y sin arrepentimiento, como uno se deshace de los muebles viejos que ya no usa.
Te olvidaré cuando el calor de otro cuerpo haya invadido mi cama, mi cuerpo, los cajones de mi cómoda en la habitación y tus vacíos se llenen de otro.
Te olvidaré, porque sin haberte ido, ya preguntas sobre el día que debo olvidarte y yo…no sé mentir.
Te olvidaré en el trayecto entre recordar quién eres y qué pregunta has venido a hacerme justo el día de hoy en el que yo deseaba que te abrieras camino entre mis piernas durante ese periodo que denominan siempre para no olvidarte jamás.
Y tú…me preguntas cómo te he de olvidar.

Tarareando estrofas

“Y el morbo se adueñó de la conversación,
   no dejaremos nada a la imaginación”.

Carmen Boza “De lirios y de éxtasis”

 

Sin miedo a hablar de nada.

Se construyen las palabras en torno a sensaciones que anidan sin razones en distancias por salvar.

No preguntes, no sé qué sucede, pero si tanto temor tienes o te asalta por esto que nace sin pensar, gira la cabeza y mira a otro lado, que yo continúo las andadas por ti…no hay necesidad que no podamos detener.

Escribo y escribo sin apenas recapacitar en el punto dónde todo crece o nace.

Si me pides que lo sitúe, cogería tu mano y la situaría aquí, sin dudar, sin medir las palabras, sin razonar o preocuparme qué pensarás de mí. Todo nace aquí, entre mis piernas, bajo mi vientre, donde todo el calor se instaura y se escapa al raciocinio.

Cierra los ojos, por favor, no pienses y siente el temblor de mi cuerpo con tus manos rozando mi piel.

Y me dices que todo está por contar, que todo se habla antes de comenzar…

Yo te pido que no te agarres a la razón, que dejes volar tu imaginación…que sientas, que dejes de buscarle a todo una razón de existir o de ser.

Las mejores cosas surge sin más y estas sensaciones denotan que todo vuelve a empezar.

Es un círculo de emociones. Una sensación elevada al cuadrado. Un perímetro de deseo que nos abarca a los dos. Un deseo. Un inicio…de un final que nadie quiere ejecutar.

Tu mano que arranca emociones. Tu voz que estimula mi anhelo. Mis ganas que mojan …todas las razones para empapar las palabras en continuas incursiones de piel y sofocos; los míos, al sentir esa proximidad de tu cuerpo con mi hambre de ti.

Y los puntos cardinales que marcan el recorrido y el punto de encuentro, disienten de esta vorágine de verbos conjugados y de propósitos que interseccionan caminos equidistantes entre el deseo y el no saber muy bien qué trayecto tomar.

Las palabras se tornan incendios sin querer.

Los garabatos que escribimos prescriben significados y se transforman en inquietudes ardientes. Fuegos que se trazan con vocales y consonantes mientras se dibujan pasiones imposibles de contener.

Y sin querer llegar…es como pudimos tararear ese estribillo de Carmen Boza que dice algo así: ”el morbo se adueñó de la conversación, no dejaremos nada a la imaginación”.

 

Sabotaje

Sabotear tu punto neurálgico no es tarea fácil.
No pretendo extraer su energía, ni tan sólo apoderarme de ella.
Busco con ello algo más intenso. Algo que me otorgue el poder de tenerte a todas horas.
Conocerte.
Saber saciarte.
Leerte con una mirada y aprender a releer entre las líneas de tus silencios.
Que las yemas de mis dedos paseen por tu pecho lentamente y sólo su tacto te descubra una ínfima descarga eléctrica que eleve el ritmo de tu respiración de normal a acelerada. Que mi olor se evapore cerca de tu olfato y seas capaz de captar el deseo que de ti desprende mi cuerpo. Que sientas la capacidad de dar que desbocas en mí. Y el deseo de recibirte. Ese intercambio mágico de placeres con el que llenamos la habitación donde yacemos.
Busco sabotear tus resistencias…para que no desistas de buscarme.
Busco sabotear tu indiferencia…para que nada de lo que soy te resulte inapetente.
Y así, este sabotaje se descubra por sí solo como un abordaje a tu intimidad en toda regla.
Una burda invitación a que todo suceda sin haberlo planeado de antemano.

MICRORRELATOS XIV: Un instante de diferencia.

“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante”

El retrato de Dorian Gray – Oscar Wilde

 

 

Es cierto que un instante puede cambiarte la vida.

Cierto.

Y es muy cierto que la vida pasa y respiramos sin permitir que nada se modifique, que nada permute.

Ana lo sabía. Vivía una vida aburrida. De esas vidas que sientes que se te escapa de entre los dedos cuando deseas agarrarla…Una vida llena de responsabilidades y pocas locuras, una vida llena de frustraciones y vacía de emociones.

Y se odiaba cuando sabía que esa era su vida. No la de cualquier otro, no. La suya.

Se veía absorbida por la vorágine de la casa, el colegio de los niños, los viajes de su marido, los hobbies de él, las actividades extraescolares, la familia…En su vida todo tenía cabida, menos ella. Ni ella misma se sentía. Se había olvidado de vivir. Se había olvidado de ser.

Y entre buscarse y conocerse…apareció él.

Con tantas ganas de sentirse como ella. Con tantas ganas de despertar como ella.

Con relaciones a sus espaldas que mermaban sus esencias, que les hacía parecer pequeños, cuando en realidad ambos eran inmensos e inagotables.

Se encontraron en medio de millones de personas.

Se encontraron, porque las casualidades sobran cuando todo lo que sucede son “causalidades”. Y ellos debían ser una causa; acción-reacción….cuentan ellos.

Todo encajó aquél día. Ya se habían conocido de antes, aunque no lo supieran. Se observaban. Se perseguían. Se buscaban…en lugares que ellos plasmaban. Que regalaban a otros espectadores.

Y ese instante sucedió.

Llegó esa sensación de “necesidad” de hablar, de contarse cosas, de olvidarse de lo que sucedía alrededor y centrarse en cada uno de ellos, de inventarse de nuevo, de saciarse,…

Buscarse en la distancia. Besarse con imágenes. Tocarse con los versos. Pensarse con las propias manos. Crear un lenguaje propio.

Y a diario…despertar. Y ser otros en su misma piel.

Y hacer que dos vidas se concentren en un sólo y nuevo instante, aunque hubieran estado años durmiendo una vida que sentían que les pertenecía.